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El acoso escolar es una problemática muy presente en las aulas. Se trata de una persecución contra alguno de los compañeros de clase donde son habituales insultos, burlas, o incluso agresiones. Según un estudio realizado en EEUU en el año 2012, casi la mitad de los niños con TEA sufren acoso escolar. Nos encontramos ante una cifra muy elevada, sufriendo acoso un 46,3% de los niños con TEA o algún tipo de diversidad funcional, frente a un 10,6% del resto de la población.

Frente a las distintas causas que “culpabilizan” a la propia víctima de las agresiones, creemos que existe una causa muy simple y clara, vivimos en un sistema y una sociedad que no admite ningún tipo de diversidad, ni permite tener maneras diferentes de aprender o socializar. Es necesario seguir un patrón y no desviarse de la norma o te convertirás en un blanco fácil para la exclusión.

¿Cómo combatir el acoso? Lo principal es educar a los niños en valores inclusivos que fomenten el respeto, la igualdad y la solidaridad. Juegan un papel muy importante los organismos, los centros educativos y el profesorado. Deben entender que cada niño o niña se desarrolla y aprende de forma distinta. Tendrán que esforzarse en comprender cómo se comunica, cómo se relaciona y cómo aprende el alumnado. Evaluar o exigir sin tener en cuenta esto es un sinsentido. Tal vez, y sobretodo el alumnado con TEA, necesite más tiempo en un examen o que las preguntas permanezcan en el encerado más tiempo para poder recordarlas. Será primordial que el sistema educativo entienda que las niñas y los niños con TEA no aprenden como los demás compañeros y que necesitarán una metodología específica.

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